Muchas personas logran estabilidad profesional, alcanzan metas económicas y reconocimiento social, y, aun así, sienten una inquietud persistente. Quizá en algún momento se puedan hacer la siguiente pregunta: ¿Esta elección fue realmente mía?

 

A menudo, detrás de nuestras decisiones profesionales hay algo más que interés o vocación. Lacan formuló una frase clave que ayuda a entender este fenómeno: “El deseo es el deseo del Otro”. Esto significa que nuestro deseo está profundamente influido por lo que creemos que el Otro, con la inicial en mayúscula para hacer referencia al lenguaje y la cultura, pero vehiculizado por otro, semejante, que puede ser un familiar —padres, madres o educadores—, y, a lo largo de la vida este otro puede ser un amigo, la pareja, la familia extensa o un compañero de trabajo, etc., espera de nosotros. 

Como nuestra entrada en el mundo simbólico es gracias a, y únicamente de esa manera, un semejante, algo de la constitución subjetiva se realiza por medio del otro. Ese ser humano independiente, completamente autónomo y que hace uso de su libre albedrío sin ataduras de ningún tipo es una quimera imposible, una fantasía; algo inexistente. Probablemente, cuanto más libre uno se cree, más sujetado está por marcas familiares y ataduras que no puede siquiera imaginar que tiene.  

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Mandato familiar y demanda de amor 

Elegir una carrera, con mucha más facilidad de lo que uno piensa, puede responder a distintos motivos que tienen más que ver con la aprobación externa que con el deseo propio: obtener reconocimiento o admiración de quienes nos rodeanno defraudar a los padres o figuras de autoridad, continuar tradiciones familiares o cumplir un ideal social de éxito o prestigio. 

Por ejemplo, una paciente inicia una carrera académica exitosa, pero vive siempre con angustia los deadlines universitarios, porque hace actos fallidos llamativos, como dejar pasar la fecha o no presentar los documentos necesarios para inscribirse en una plaza. Sufre una angustia llamativa cuanto más se afianza su plaza, hasta que puede caer en la cuenta de que había un deseo inconsciente por tener una plaza en la universidad que no era su deseo. Sus fantasías conscientes y su interés era otro muy diferente.  

En muchos casos, la elección profesional funciona como una respuesta a la demanda de amor infinita: “Si soy exitoso, seré amado.” Sin embargo, esta expectativa puede generar frustración, porque el amor del Otro nunca se garantiza simplemente por nuestras decisiones profesionales. El deseo del Otro es independiente de nuestra elección. 

Los significantes que marcan 

Desde la infancia, ciertas palabras, frases o expectativas dejan una huella profunda en nuestro deseo: “en esta familia todos somos abogados”“tienes que ser alguien en la vida”“de eso no se vive” o “eres mi hija predilecta, la más lista, espero mucho de ti”.  

 

«Estas palabras, que en algunos casos pueden haber sido significantes primordiales, organizan nuestro deseo sin que muchas veces seamos conscientes de ello.»


Nos orientan hacia lo que se “debe” hacer, más que hacia lo que realmente nos apasiona.

 

Cuando intentamos desviarnos del mandato o romper con la expectativa, puede aparecer la culpa y la voz del superyó, recordándonos lo que “debemos” hacer según las normas internas heredadas, o, lo que es lo mismo; de manera difusa sabemos qué tenemos que hacer para asegurarnos el amor del otro, aunque de esto nunca haya garantías. Esta tensión interna es frecuente en quienes sienten que su elección profesional no responde a su deseo, sino a lo que otros esperan de ellos, o lo que ellos creen que los otros esperan de él o ella. 

Cómo identificar tu deseo propio 

Distinguir entre lo que uno realmente quiere y lo que hace para cumplir expectativas externas requiere atención y reflexión. 

Implica escucha tus emociones, observar qué decisiones te generan entusiasmo y cuáles solo cumplen con la aprobación de otros. Esto es complicado, porque a veces uno cuando se acerca a lo que verdaderamente quiere, puede aparecer la angustia.  

En este camino de descubrimiento, desde luego ayuda explorar tu historia personal: identificar palabras, frases y creencias de la infancia que pueden estar condicionando tu elección. Este es un proceso lento, que lleva tiempo en terapia, pero que puede cambiar la vida de uno haciendo que se parezca más a lo que de verdad desea. 

Desde luego, el primer paso es admitir el conflicto interno: sentir tensión es natural y puede ayudarte a diferenciar deseo propio de otras cosas. Uno puede vivir una vida sin plantearse nada, identificado a uno de los progenitores o a ambos, creyendo ser muy importante para esa persona y actuando en consecuencia. Pero cuando algo en el paisaje de ese cuadro comienza a resquebrajarse, ya sea una conducta incomprensible de dicho familiar o una tristeza creciente que se convierte en depresión, merece la pena hacerse la pregunta: ¿es todo esto que estoy haciendo de verdad por algo que yo quiero?

En muchísimos casos, hacemos lo indecible para que el otro nos quiera, de forma inconsciente, inadvertida para nosotros mismos y catastrófica para nuestras vidas.  

El dispositivo analítico es un espacio seguro de exploración: el trabajo de un analista es escuchar, escuchar incluso aquello que tú no quieres oír de ti mismo/a, sin emitir ningún juicio moral, para orientar el trabajo a cierta toma de conciencia y responsabilidad ética del sujeto que acaba cogiendo las riendas de su vida y dirigiéndola él o ella, no otros.  

 Por qué es importante reflexionar sobre tu elección profesional 

Comprender estas influencias no solo ayuda a tomar decisiones más conscientes, sino que también permite: reducir la ansiedad y la frustración relacionada con la carrerapoderte conectar con un proyecto profesional que realmente te motive y te satisfaga y liberarse de la presión de cumplir expectativas que no nos pertenecen. 

Elegir un camino profesional alineado con tu deseo propio es un paso fundamental para construir una vida más auténtica y plena, donde el éxito y la satisfacción no dependan únicamente de la aprobación externa. 

 Conclusión 

Si dudas sobre tu camino profesional o sientes que tu trabajo no responde a tu deseo sino a una exigencia externa, el espacio analítico puede ayudarte a diferenciar mandato y deseo propio. 

Agenda tu consulta con Gema Campos y comienza a explorar qué elección responde verdaderamente a tu historia y a tu deseo. Este proceso te permitirá tomar decisiones más conscientes y acercarte a la carrera o profesión que realmente tiene algo que ver contigo y con tu singularidad.